HORIZONTES DE REDES NOOSFERICAS

Nada de lo aquí escrito nos pertenece.Si hubiese alguna pertenencia,sería el lazo noetico con el cual se han atado tantas bellas flores de conocimiento que son ofrecidas a la humanidad como un ramillete de noologias...... TOD@ TEXTO/ILUSTRACION ES USAD@ CON FINES DE DIFUNDIR VISIONES SOBRE NUESTRO UNIVERSO Y SUS PENSADORES. SI ALGUIEN SE SIENTE AFECTAD@ POR ELLO, CON SUMA DILIGENCIA RETIRAMOS DE ESTE PORTAL SU APORTE SOBRE EL PARTICULAR EN RAZON DE SU SOLICITUD PERSONAL EN LA EXPLICITUD ESCRITA Y DIRECCIONADA DE SU AFECTACIÓN

sábado, 14 de noviembre de 2009

LEONIDAS Y JERUSALEN...............



Asteroide Apophis

Asteroide Apophis

Apophis

Es una roca de más de 300 metros de diámetro que orbita alrededor del Sol y que pasará cerca de la Tierra en el año 2029 y volvera a pasará mucho mas cerca en el año 2036.

El asteroide Apophis fue descubierto en 2004 y los investigadores de Arecibo encontraron que orbita alrededor del Sol y que pasará cerca de la Tierra, a unos 40.000 kilómetros, dentro de 23 y 30 años.

Los expertos estiman que la probabilidad de un impacto del asteroide llamado Apophis, de trescientos metros de diámetro, es sólo de una entre 5.500.

Simulacion asteroide

La NASA podría emular a la película Armageddon para destruir un asteroide que se dirige a la Tierra

  • La idea es llevar a un astronauta hasta el asteroide Apophis.
  • Allí recogería información necesaria para descubrir cómo desviarlo o destruirlo

Según datos de la NASA una colisión, del asteroide Apophis con otro asteroide, podría desviarlo hacia nuestro planeta. Para evitar esta catástrofe, la NASA está considerando emular a Hollywood y enviar a astronauta a Apophis.

El astronauta, con la ayuda de un sofisticado equipo, se encargaría de recoger información vital para descubrir cómo desviar o destruir esa gran roca.

El problema es que hasta el momento no existe ningúna nave capaz de llevar a un astronauta hasta el asteroide.

Además, destruirlo podría crear una lluvia de asteroides más pequeños que saldrían disparados como misiles sin desviar mucho su ruta.

Satelite y asteroide Por tanto, según los científicos, la mejor opción es desviar su trayectoria actual hasta ponerlo en una órbita segura para la Tierra.

A pesar de las grandes dificultades de la empresa, la NASA no desiste en su idea, no sólo por el caso concreto del Apophis, sino por lo importante que resultaría esta misión para aprender sobre los asteroides e incluso sobre las capacidades del ser humano.

La Agencia Espacial Europea (ESA) tiene su propio plan para modificar la trayectoria de ese enorme pedazo de roca astral.

La ESA ha elegido a Apophis, junto a otro asteroide —el conocido como 1989 NL—, para una misión de desviación de trayectorias orbitales que ha sido bautizado con el nombre de "Don Quijote".

La Agencia Espacial Europea decidirá en 2007 cual de los dos cuerpos astrales recibe la visita de las naves "Sancho" e "Hidalgo", con los que la ESA llevará a la práctica su programa para desviar "asteroides que evolucionan cerca de la Tierra" (NEO).

El plan consiste en que la nave "Hidalgo", que homenajeará al caballero andante ideado por el escritor español Miguel de Cervantes hace cuatrocientos años, colisionará con el asteroide seleccionado, con el propósito de alterar su orbita.

La nave denominada "Sancho", que rinde tributo al fiel escudero del héroe cervantino, observará por su parte la colisión y documentará el cambio de trayectoria del cuerpo celeste.

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Fotografias del Asteroide Apophis

Asteroide Apophis

Asteroide Apophis

Asteroide Apophis

Asteroide Apophis

Un pequeño asteroide se precipita sobre el norte de Sudan.

Posiblemente fue una bola de fuego espectacular, seguramente ilumino el cielo durante unos segundos como si fuera la luna llena...y por desgracia bien poca gente debio verlo, y aun menos inmortalizar el momento. Es el desenlace de una historia que habia llamado la atencion de toda la comunidad astronomica desde que hace dias se anuncio que el pequeño asteroide 2008 TC3 (en realidad una roca de unos 3 metros) llevaba rumbo de colision con la Tierra.

Lo especial de la noticia no era el impacto en si, ya que se calcula que cada año entre 5 y 10 grandes rocas espaciales caen sobre nuestro planeta, sino que por primera vez uno de estos pequeños visitantes fue visto ANTES de que entrara en nuestra atmosfera, lo que ha dado la oportunidad de calcular la zona probable de caida...aunque desgraciadamente en un zona muy poco poblada que ha impedido tener fotos o videos del acontecimiento.

Segun los calculos el impacto tuvo lugar a las 0243
UTC, desprendiendo una energia entre 1.1 y 2.1 Kilotones, mas o menos una decima parte de la potencia de la bomba de Hiroshima...se cree que el asteroide se vaporizo en la atmosfera, alcanzado la superficie solo pequeños restos.

Aunque no existen fotos, si se tienen la confirmacion de que desde un avion se observo lo que parece ser un flash luminoso en la direccion y el momento previsto, tal como informa
Jacob Kuiper, del Servicio Meteorológico Nacional en los Paises Bajos: "Media hora antes del anunciado impacto del asteroide 2008 TC3, me informo un oficial de Air-France-KLM en el aeropuerto de Amsterdam acerca de la posibilidad de que las tripulaciones de alguno de sus aviones que volaban en las proximidades del lugar previsto tendrian la oportunidad de ver la bola de fuego. Y fue un exito! He recibido la confirmacion de que un avion de la KLM, situado aproximadamente a unas 750 millas nauticas al suroeste del punto de impacto, ha observado un corto flash justo antes del momento previsto. Debido a la distancia no fue un fenomeno espectacular, pero es una confirmacion de que todo sucedio como se habia calculado".

Kuiper situo en la imagen superior, una imagen en infrarrojos de la zona del norte de Sudan tomada por el Meteosat-7, la posición del avión (+) y el area de impacto previsto (0).

Desde el anuncio de su descubrimiento y inminente impacto 2008 TC3 fue seguido y fotografiado por numerosos telescopios asi como por astronomos aficionados de todo el mundo. En las imagenes inferiores, obtenidas desde el observatorio Remanzacco, nos muestra las ultimas horas de esta pequeña roca, cuando ya habia cruzado la orbita lunar y se movia rapidamente hacia su tragico destino. Las fotografias postumas de un pequeño viajero que nos ha ofrecido, por primera vez, la posibilidad de seguir un acontecimiento del que hasta ahora solo teniamos noticas una vez habia ocurrido...solo queda la tristeza de que la espectacular bola de fuego haya ocurrido en una zona tan despoblada y aisalda, lo que seguramente nos impedira tener ningun tipo de testimonio grafico para la posteridad.



Otro pequeño asteroide ha pasado rozando la Tierra sin que nadie lo descubriera a tiempo. Fue el pasado 6 de noviembre y el objeto, llamado 2009 VA, fue localizado cuando sólo quedaban 15 horas para su llegada.
La roca, esta vez, sólo tenía unos siete metros, muy poco como para provocar una extinción masiva, pero baste recordar que hace apenas unos días, en Indonesia, el impacto contra la atmósfera de otra piedra parecida y de «sólo» diez metros causó una explosión equivalente a tres bombas atómicas...
2009 VA, pues, sólo pasó a dos radios terrestres de distancia (unos 14.000 km), lo que en términos astronómicos equivale a una bala rozando el oído. Se trata del tercer pequeño asteroide conocido y catalogado justo antes de pasar muy cerca de la Tierra. Los otros dos «acercamientos» registrados se refieren al asteroide de un metro 2008 TS26, que pasó el 9 de octubre de 2008 a sólo 6.150 km de nosotros, y a 2004 FU162, otra roca de siete metros que pasó el 31 de marzo de 2004 a apenas 6.535 km de la superficie terrestre.
Tres únicas detecciones. Ese es el catálogo completo que tenemos para objetos de esa clase. Y ello a pesar de que rocas como la que acaba de rozarnos pasan a distancias parecidas de nuestro planeta, como media, un par de veces al año, y hacen impacto, también como media, una vez cada cinco años.
El asteroide 2099 VA fue descubierto por el Catalina Sky Survey unas quince horas antes de su máximo acercamiento y su presencia fue rápidamente ratificada por el Centro de Planetas Menores de Cambridge, Massachussets, que confirmó también que el objeto pasaría, en apenas unas horas, muy cerca de la Tierra.
A medida que se aproximaba, a decenas de miles de kilómetros por hora, los técnicos del programa Near, de la NASA, calcularon su órbita y determinaron que el asteroide no chocaría contra nosotros. Si lo hubiera hecho, nadie habría podido hacer nada por evitarlo. Hace menos de un año, se vivió una situación muy parecida a ésta con el objeto 2008 TC3, un asteroide que fue detectado cuando apenas faltaban once horas para su llegada y que finalmente hizo impacto en el norte de Sudán, por fortuna lejos de cualquier centro habitado.

Este mes de noviembre se esperan las Leónidas más espectaculares en décadas


La noche del 17 al 18  de noviembre/2009  se espera que tengamos una bella noche marcada por la posibilidad de visualizar unas leónidas como hace mucho tiempo que no es posible ver.

Las Leónidas son una lluvia de meteoros que suelen poder verse entre los días 15 y 23 de noviembre de cada año. Se denominan Leónidas ya que los meteoros provienen de la constelación de Leo, y son causados por la estela dejada por el cometa Tempel-Tuttle.

La composición habitual de los cometas es principalmente hielo y polvo. Cuando un cometa pasa cerca de una estrella, el hielo se sublima dejando una estela que de pedazos. Cuando esta estela se cruza con la Tierra podemos asistir a una lluvia de meteoros. Se llama tormenta de meteoros cuando se pueden visualizar más de 1.000 meteoros por hora, esperando en esta ocasión unos 500 meteoros.

Este año la Tierra pasará a través del polvo dejado por el paso del comenta en 1.466 y 1.533 , pasando muy cerca del centro de la estala de 1.466, llo que hace presagiar una cantidad muy importante de meteoros, si bien en los modelos utilizados los restos dejados por el paso de 1.533 pueden desvirtuar los resultados.

En cualquier caso, es una buena ocasión para pasar una noche en vela a cambio de ver una multitud de marcas rojizas en el cielo.

 En el año 902 A.C.los astrónomos chinos fueron los primeros en describir en sus escritos una tormenta de Leónidas. Este fenómeno volvió a citarse posteriormente en diversas crónicas y testimonios orales de muchas culturas: "Estrellas que caen como la lluvia".

El científico alemán Alexander Von Humboldt, que por entonces se encontraba en Cumana (Venezuela), observó este raro fenómeno el 12 de noviembre de 1799 y lo divulgó por primera vez a la comunidad científica internacional. Existían también rumores de que los indios nativos habían observado una tormenta similar en 1766.

Una nueva tormenta de las Leónidas fué observada desde Europa, Asia Menor y el Atlántico Norte. Estas observaciones permitieron formular la primera teoría sobre el origen de las lluvias de estrellas fugaces.
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Una de las pocas representaciones en color de la tormenta de las Leónidas de 1833, aparecida en Bilderatlas der Sternenwelt, publicado en 1892 por Edmund Weik, Universidad de Viena (Austria).

En la noche del 12 al 13 de noviembre de 1833, una tormenta de lluvia de estrellas cayó sobre la Tierra... todo el cielo estaba surcado de trazos brillantes y majestuosos bólidos que lo iluminaban. En Boston, la frecuencia de meteoros fué estimada en aproximadamente la mitad de los copos de nieve de una típica tormenta de nieve. Su número estaba muy lejos de poder contarse... unas 240.000 podían haberse visto durante las 9 horas que estuvieron cayendo...

Hubert Anson Newton encontró que las tormentas se producían con una periodicidad de 33 años, lo que dió importantes pistas para averiguar que objeto producía la tormenta. En 1865, Ernst Tempel and Horace Tuttle descubrieron independientemente un cometa difuso, cuya órbita tenía un período de 33.17 años. La relación con las Leónidas se hizo evidente y los astrónomos de la época predijeron que la tormenta volvería a repetirse en 1866 o 1867.

La tormenta de 1866 no fué tan espectacular como la de 1833. La actividad que se estimó desde Europa fue de 5.000 meteoros por hora en la noche del 13 al 14 de noviembre de 1866.
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Una de las más famosas representaciones de la tormenta de las Leónidas de 1833. Extraida de Bible Readings for the Home Circle, 1889.

La gran decepción. Confirmada la periodicidad de 33 años, el regreso de las Leónidas en 1899 fue ansiosamente esperado, ya que se creía que la actividad iba a ser tan alta como en 1867 o la gran tormenta de 1833. Sólo se observaron 50 meteoros por hora y la decepción fué total de cara al gran público.
1900-1901


Un reducido grupo de testigos observó inesperadamente una pequeña tormenta en la noche del 16 de noviembre de 1900 desde la Bahia de Hudson (Canadá), con una actividad de 1.000 meteoros/hora. En 1901, se volvieron a observar 2.000 meteoros/hora durante un corto intervalo de tiempo desde México y Arizona.

La actividad de las Leónidas volvió a incrementarse en los años treinta, pero no se observó ninguna tormenta en 1933, quizás por el mal tiempo o porque la lluvia se produjo sobre un lugar poco habitado.
1965

Tras permanecer perdido durante un siglo, el cometa generador de las Leónidas, P/Tempel-Tuttle, fue redescubierto en 1965, pasando más cerca de la órbita de la Tierra que en ninguna otra ocasión desde 1833.

La última gran tormenta se produjo el 17 de noviembre de 1966. Los observadores del oeste de los Estados Unidos fueron los afortunados testigos de decenas de miles de Leónidas. En apenas dos horas la actividad pasó de 40 meteoros/hora a 40 meteoros/segundo, aunque otros estimaron que se veían 200 meteoros por segundo. Este máximo duró menos de una hora. Esta tremenda tormenta fué similar a las lluvias históricas de 1799 y 1833.

Su número era tan grande que nos preguntamos cuantos veríamos en un segundo si abríamos y cerrábamos los ojos al mirar sobre nuestras cabezas... una tasa de 150.000 meteoros por hora se observó durante 20 minutos
Dennis Milon, Observatorio de Kitt Peak (Arizona)
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En la primera foto, tomada por Scott Murrell cerca del "cazo" de la Osa Menor (en la parte inferior) durante la tormenta del 17 de noviembre de 1966. Se observan más de 40 estrellas fugaces en solo 12 minutos de exposición. La segunda imagen es una exposición de 1.7 minutos cerca del máximo de la lluvia (17 de noviembre). Hasta 20 meteoros se veían en el negativo original, y muchos más a simple vista. La estrella brillante del centro es Sirio.

Se observa el primer incremento en la actividad de las Leónidas, anunciando el retorno del cometa P/Tempel-Tuttle e incrementando las esperanzas de observar una posible tormenta a finales de siglo.

El cometa P/Tempel-Tuttle es recuperado el 10 de marzo de 1997 y se obtiene con mayor precisión su órbita.

Las Leónidas produjeron en 1998 una de las actividadesmeteóricas más intensas registradas en los últimos años, con tasas horarias máximas del orden de 350 meteoros/hora el 17 de noviembre. El pico se caracterizó por la presencia de una gran cantidad de meteoros brillantes y bólidos. El 18 de noviembre se observó un segundo máximo, con 180 meteoros/hora, en la posición en la que debía ocurrir la esperada tormenta de Leónidas. El pico de actividad principal fué visible desde Europa, mientras que el asociado a la componente de tormenta se observó en Asia.

La actividad registrada en 1998 ha permitido mejorar mucho nuestros modelos teóricos de la lluvia. Por primera vez en la historia, ha sido posible reproducir la posición de los máximos de los últimos 200 años con modelos numéricos. Estos modelos hacen que las predicciones para 1999-2002 sean ahora mucho más fiables.



UN INOFENSIVO AGUACERO CÓSMICO


No hay nada tan relajante como echarse de espaldas sobre un prado y disfrutar un cielo nocturno, veraniego y estrellado. ¡Cuántos astros!¡Y todos en su lugar! La brisa húmeda se pone de manifiesto al hacer titilar esos lejanos luceros. La Vía Láctea, con su sutil resplandor, cruza el cielo de norte a sur. Por un momento, sentimos despegar del suelo, cuando –súbitamente- el paisaje celeste se ve interrumpido por un rayo luminoso. Silencioso. No hay trueno. No hay nubes, y sólo los más avispados tuvieron oportunidad de contemplar la fugaz vida de un meteoro.

Algunos llaman a este fenómeno "estrella fugaz" Los norteamericanos dicen que es una estrella que se cae (falling star). Pero no son estrellas de verdad. De ser estrellas cayendo a Tierra, ya se habrían agotado hace mucho tiempo. Son trocitos de material desprendidos de algún cometa o asteroide, y seguían su propio camino alrededor del Sol hasta que la Tierra interrumpió su viaje. La fricción con nuestra atmósfera a altas velocidades (10 a 70 km/s) es suficiente para que estos "meteoroides" alcancen momentáneamente una temperatura tan alta como la superficie del Sol y queden convertidos en cenizas dispersas. El meteoro es tan breve, que típicamente no excede una duración de 2 décimas de segundo (Por eso son tan difíciles de ver, parece que juegan a las escondidas).

Aparentemente, este tipo de fenómeno no es muy frecuente, pero –por increíble que parezca- la Tierra recibe alrededor de 10 toneladas de material meteorítico cada día. Y su cantidad aumenta notoriamente cuando la Tierra cruza un "torrente de meteoroides": algo así como un río de partículas que se mantienen fieles a la órbita de un antiguo cometa. En algunas ocasiones, conocemos a los cometas que las producen: entre  11 y 12 de agosto, la Tierra atraveso un enjambre de material desprendido por el cometa Swift-Tuttle y en una sola noche  contamos centenares de meteoros que cruzaron la bóveda celeste. Las lluvias de estrellas –como son llamadas estas visitas periódicas- son nombradas de acuerdo a la región del cielo donde parecen originarse los meteoros. Los fragmentos del cometa Swift-Tuttle llegan a la Tierra desde la dirección en que se ve la constelación de Perseo y así la lluvia de estrellas de esta fecha se llama "Perséidas". Las lluvias de estrellas están rodeadas de mitos: Hay gente que se agacha para no ser golpeada, pero estos fragmentos se consumen a alturas de 80 a 100 km , muy por encima de las rutas de aviación. Otros, se imaginan que se ven como una auténtica lluvia, cuando en realidad se trata de una llovizna extraordinariamente ligera: pueden pasar minutos entre la precipitación de un meteoro y el siguiente, de tal modo que hay que esperar con paciencia y atención.

Ciertas artimañas muy sencillas nos pueden ayudar a sacar el máximo provecho de un acontecimiento así: Buscar un lugar muy oscuro, lejos de la ciudad y de las vías de comunicación transitadas. Adaptar los ojos a la oscuridad por más de 15 minutos y evitar el uso de linternas de luz blanca: la luz roja es mejor para mantener la visión nocturna. Es muy recomendable llevar ropa de invierno, pues la lluvia de estrellas suele verse mejor después de medianoche, cuando el clima es más frío. Contar los meteoros en voz alta mantendrá a todos alerta y un par de binoculares nos darán la oportunidad de observar el rastro humeante e iluminado que dejan los meteoros más brillantes (bólidos). No apartes tu mirada del cielo y concentra tu campo de visión a no menos de 45° del horizonte (No desperdicies tu mirada hacia objetos terrestres).

Pocos son los espectáculos celestes que se pueden disfrutar sin necesidad de equipo costoso y sofisticado, pero una lluvia de estrellas es para todos y especialmente para aquellos que saben disfrutar de un espléndido cielo a simple vista con esmero, atención y paciencia.

Que tengan un cielo "lluvioso", "relampagueante" y muy, muy despejado.

En el mes de noviembre se observa, ya muy de cerca, la presencia del invierno y los cielos son cada vez más obscuros, lo que beneficia la visibilidad de las lluvias de estrellas. De los planetas visibles en los cielos están el planeta Saturno que hace su aparición en el cielo nocturno cada vez más temprano, antes de media noche y hasta el amanecer. Venus permanece en el cielo hasta los 22:00 horas. Júpiter apenas es visible dos horas después del atardecer y hasta que se obscurece el cielo por completo .
La noche del 17 de noviembre, Las Leónidas presentan su máximo de visibilidad, en la constelación de Leo. Su mayor actividad es alrededor de las 22 horas con una duración aproximada de una hora.

Y para terminar, la noche del día 22, ocurre el máximo de la lluvia de Las Monocéridas.
 
Hasta el día 7 de este mes aún son visibles las Oriónidas, aunque no en fase máxima.
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El cronogrma que nos queda para este mes en el cielo terrestre es el siguiente:


14
05:45

La luz cenicienta ilumina el lado oscuro de la Luna, antes del amanecer.

  06:15 Conjunción – alineación: la Luna al sur de Spica y al lado de Venus, en Virgo.
15
06:30

Conjunción: la Luna al sur de Venus.

16
13:14

Luna Nueva.

17
24:00

Lluvia de Estrellas de Las Leónidas. Cometa relacionado: 55P/ Tempel-Tuttle.

20
06:30

Venus al norte de la estrella múltiple Zubenlegenubi, en Libra.

  18:00 Conjunción: Mercurio al norte de Antares, la estrella más brillante de Scorpius.
22
13:54

Luna en apogeo: 404,736 Km.


22:05

Alineación: Júpiter y la Luna en Capricornus.
Lluvia de Estrellas de Las Monocéridas.

23 16:45 Conjunción diurna: la Luna al norte de Júpiter, visible en pleno día, (para observarse con telescopio).
  18:15 Conjunción. La Luna al norte de Júpiter, en Capricornus.
24
15:39

Luna en Cuarto Creciente.

29 00:05 Ocultación rasante: la Luna pasa frente a la estrella binaria Eta Piscium y sus picos más altos producen ocultaciones intermitentes, en Piscis.

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jueves, 1 de octubre de 2009

SACA EL SER HUMANO NUEVO DE TU SER

EN EL INTERIOR DE TU SER PUJA POR MANIFESTARSE EL SER HUMANO NUEVO (MUJER, HOMBRE O NIÑO), EN REALIDAD ERES UNA UNIDAD INTEGRADA A LAS ENERGÍAS CREADORAS DEL UNIVERSO, DEJA FLUIR TODO TU INFINITO POTENCIAL DE SABIDURÍA Y AMOR.

Superhombres

No voy a hablar de transhumanismo, esta vez no. Tampoco de superhéroes de cómic.
Esta vez quiero hablar de superhombres de verdad.
Uno de los temores que se han extendido en el mundo es que, como dijo Toffler, la amenaza de las armas de destrucción masiva pase de los estados a las personas con la llegada de la nanotenología, la ingeniería genética y la robótica.
Pero donde otros ven amenzas, superterrorismo, y miedo, yo veo oportunidades.
No dejo de ver la ética que debe imperar para poder hacer buen uso de estas tecnologías, ni dejod e ver los riesgos potenciales, pero si nos fijamos en el lado positivo, tendremos un mundo de superhombres.
Donde cada uno de nosotros pueda, con estas técnicas, nuestra intelgencia y nuestras aumentadas capacidades, crear enormes proyectos ayudado por máquinas, robots y nanoides.
Veo un mundo en el que cada uno de nosotros podría soñar mundos virtuales que podría crear sin dificultad para disfrute de los demás, o erigir torres solares que abasteciesen ciudades completas. O sembrar bosques, o erigir museos submarinos.
Y, llegando más lejos, donde un hombre pueda cambiar la faz de un planeta.
Nada que esté al alcance de nuestra imaginación será imposible, si tenemos la sabiduría, la paz interior y la voluntad de esforzarnos por conseguir que cada uno de nosotros, toda nuestra especie, logre trabajar en armonía con los demás y logre la libertad.


No somos sino remolinos en un río de incesante corriente. No somos materia perdurable, sino pautas que se perpetúan a sí mismas.
Norbert Wiener (1950)








La humanidad constituye un tapiz irregular de relaciones formado por seis mil 800 millones de individuos que coevolucionan en un ecosistema de recursos limitados. La complejidad de la experiencia contemporánea, la diversidad de sensibilidades y miradas que articulan este tapiz, así como el vertiginoso proceso de transformación en el que estamos inmersos a escala global, han generado una infinidad de tensiones e incertidumbres. "Su comprensión exige superar los esquemas técnicos lineales y monosectoriales y situarnos en una hermeneútica totalmente distinta si queremos acercarnos a esta nueva realidad." (José Vidal Beneyto).

En una primera aproximación, si nos situamos en una perspectiva geológica y evolutiva –teniendo en cuenta que la vida en la Tierra aparece hace unos 4.000 millones de años y el Homo Sapiens hace tan sólo unos 340.000 años–, podríamos decir que somos unos recién llegados a la biosfera, un work in progress que no ha hecho más que comenzar. Nos encontramos en una madrugada evolutiva, creyendo habitar una realidad que no es sino la representación de un diálogo que refleja nuestro propio proceso de pensamiento y condiciona nuestra mirada. Se trata de un proceso relacional que fluye entre lo individual y lo colectivo, entre nuestra realidad interna y la realidad exterior, cuyo encuentro tiene como consecuencia la percepción. Un flujo del cual ha emergido la diversidad de culturas que constituye la memoria filogenética, la memoria de la especie humana.

Siguiendo el rastro del diálogo, podemos llegar a los iniciales intercambios de información realizados por los primeros microorganismos que habitaron el planeta. Gracias a aquellas primitivas interacciones bacterianas podemos hoy disfrutar de la atmósfera que nos envuelve. No en vano, "las tecnologías como la ingeniería genética y la globalización de las comunicaciones, que consideramos logros adelantados de nuestra civilización moderna, han sido utilizadas por la red planetaria de bacterias durante miles de millones de años para regular el planeta." (Fritjof Capra).

Sin embargo, en la actualidad, el flujo de comunicación que articula las relaciones humanas muestra graves interferencias, así como una creciente fractura y pérdida de sintonía con el medio ambiente del cual formamos parte. Y es que, según el físico David Bohm, "la auténtica crisis no consiste en los hechos a los que nos enfrentamos, sino en el pensamiento que los ha generado. (...) Una de las dificultades del pensamiento es la tendencia a la fragmentación. Todas las fronteras y divisiones que hacemos se originan en el pensamiento."

La cuestión es que otorgamos a nuestras construcciones mentales la categoría de lo real, ignorando a menudo su carácter fragmentario y fundamentando sobre ellas la mayor parte de nuestras opiniones, creencias y comportamientos. Con ello, la fragmentación se ha diseminado como una onda expansiva que impregna la condición humana contemporánea; desde la propia conciencia individual hasta las corrientes y estructuras del pensamiento colectivo. No obstante, los acontecimientos desbordan y resquebrajan nuestra realidad pensada, poniendo en evidencia la envergadura de nuestra enajenación. Lo que hoy emerge es "una descripción mediatriz situada entre dos representaciones alienantes: la de un mundo determinista y la de un mundo arbitrario sometido al puro azar. (...) En este proceso de construcción de una vía estrecha entre leyes ciegas y acontecimientos arbitrarios, distinguimos nuevos horizontes, nuevas preguntas y nuevos riesgos." (Ilya Prigogine).

Un contrapunto a esta mirada fragmentaria lo ofrecen la teoría de sistemas, la dinámica de fluidos y las emergentes ciencias de la complejidad. En su conjunto, proponen una nueva visión dialógica, multidimensional e interdependiente de procesos interconectados. "Bajo el amplio paraguas de la complejidad, nos encontramos con un mundo fascinante de conceptos, términos e instrumentos que bullen entrelazados, abriendo nuevas perspectivas en casi todos los campos del conocimiento. Dinámica, no-linealidad, irregularidad, orden y caos, son algunos de ellos, comportándose como partes de un todo indivisible." (Andrés Fernández Díaz).

Esta visión renovada sugiere una relectura de la historia a través de un sinfín de oscilaciones y bifurcaciones. Tal y como apunta Antonio Escohotado, "el protocálculo de Demócrito y Arquímedes no contempla trayectorias esquemáticas sino turbulentas, mientras su versión moderna –inaugurada por Newton y Leibniz– hará lo opuesto, presentando los fenómenos como líneas simples, regulares, periódicas." Donde el renacimiento científico quiso formalizar una mecánica de sólidos, el epicureísmo daba por supuesta una dinámica de fluidos; donde Occidente descubre dualidades en un tiempo lineal, la filosofía oriental plantea polaridades, o estados extremos de una misma cosa, en un tiempo cíclico.

Este recorrido oscilante de miradas y pensamientos esboza una cartografía no lineal y resonante que, salvando las diferencias, conecta el todo fluye de Heráclito y los torbellinos de Leonardo con el libro de las mutaciones I Ching; las ideas de las correspondencias de Baudelaire con la lógica borrosa de Lofti Zadeh o el todo es flujo de David Bohm. Memorias y conocimientos que rebrotan para entrelazarse con un presente común, al mismo tiempo perpetuo y cambiante, simultáneo y ambiguo.

Una ambigüedad que, según la describe el físico Giuseppe Caglioti, es "un aspecto intrínseco y entrelazado del propio proceso de la percepción. Cada acto de percepción culmina en una inestabilidad dinámica de la imagen interiorizada, donde coinciden una incoherente cantidad de estímulos sensoriales con el pensamiento visual coherente. Si la percepción es un ingrediente básico de la vida, deberíamos mirar a esta ambigüedad no tanto como un fastidioso aspecto de la catástrofe perceptiva, sino como un trayecto orientado hacia las emociones, y por ello cabe considerarla como un valor cultural permanente."

Durante los últimos siglos la ciencia occidental ha sido muy reacia a la turbulencia y a la impredecibilidad de los flujos, "puesto que no hay modo de someter esas realidades a una medida precisa, y de encerrar su comportamiento en una ecuación determinista" (A. Escohotado). No obstante, "cuando la ingeniería dispone de técnicas eficientes para calcular la corriente, con tal que no se encrespe –una suma de conocimientos que se remonta al siglo XIX, cuando la comprensión de los movimientos de los líquidos y gases se sitúa en la vanguardia de la física–, enormes cantidades de dinero se invierten en el diseño de aviones, turbomotores, hélices, cascos de submarinos y otras formas que se mueven a través de fluidos. Los investigadores se preocupan de la circulación en los vasos sanguíneos y válvulas cardíacas; por la evolución de las explosiones; por los vórtices y torbellinos, llamas y ondas de impacto." Es más, "la bomba atómica, en teoría un problema de física nuclear, había sido resuelto en su mayor parte antes de que se iniciara el proyecto, y lo que atosigó a los científicos reunidos en Los Alamos fue una cuestión de dinámica de los fluidos." (James Gleick).

Por otra parte, tal y como apunta Fritjof Capra, en los años treinta del siglo XX, los biólogos organicistas, los psicólogos de la Gestalt y los ecólogos formulan los criterios clave del pensamiento sistémico, cuyas propiedades esenciales son propiedades del conjunto que ninguna de las partes tiene por sí sola; emergen de las relaciones organizadoras entre ellas. La parte es meramente un patrón dentro de una inseparable red de relaciones. Por tanto, el pensamiento sistémico es un pensamiento contextual. El universo material es visto como una red dinámica de acontecimientos interrelacionados. En este desarrollo del pensamiento sistémico, el aspecto procesual fue enfatizado por vez primera por el biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffy a finales de los años treinta y explorado posteriormente en la cibernética de los años cuarenta.

En la Segunda Guerra Mundial antes de 1950, el denominado análisis sistémico surge de la investigación de operaciones militares. Durante los años cincuenta y sesenta, el pensamiento sistémico tuvo una gran influencia también en la ingeniería y la gestión de empresas para dar soluciones a problemas prácticos de organización y administración de las grandes compañías.

No obstante, en el campo de la biología, la teoría de sistemas recoge sus primeros fracasos y limitaciones por falta de técnicas matemáticas para tratar la complejidad de los sistemas vivos. Tan sólo el descubrimiento de la nueva matemática de la complejidad y la emergencia del concepto de la autoorganización logran dar nuevos impulsos a la aplicación de la teoría de sistemas que, junto con el desarrollo de la microelectrónica, tendrá un profundo efecto transformador en las más diversas ramas de las ciencias sociales y naturales.

Podemos encontrar ciertas resonancias y coincidencias entre estos conceptos y algunas de las manifestaciones artísticas más innovadoras del siglo pasado. Los descubrimientos científicos de aquellos momentos eran materia de discusión en los círculos artísticos e intelectuales. "La identificación arte/vida es una de las tesis de mayor tradición en todo el siglo XX, vía dadaísmo-futurismo-surrealismo o constructivismo, hasta nuestros días." (Simón Marchán). Las experiencias vitales de la vanguardia estaban profundamente marcadas por la agitación y la incertidumbre, tanto en el ámbito político, como en el económico, social y cultural. El arte de aquellos momentos ofrece un vivo retrato de la rebelión contra los cánones hegemónicos y los valores establecidos. La perspectiva central se quiebra, las miradas se abren a la multiplicidad de procesos simultáneos, aparentemente inconexos, irracionales y aleatorios. Comienza a articularse una nueva estética del desequilibrio y de la complejidad. La reacción contra las ideas mecanicistas y deterministas se visualiza en la irrupción de nuevas formas no-lineales, ambiguas y procesales de la acción y de la representación. Este acercamiento estético, formal y conceptual hacia una concepción de la vida fuera del equilibrio se corresponde con los nuevos conceptos y modelos, antes mencionados, que emergen en las distintas ramas de la ciencia.

El propio Marcel Duchamp, una de las figuras más emblemáticas del arte del siglo XX, fue profundamente influenciado por las ideas de Henri Poincaré. Este matemático y físico francés está considerado como uno de los precursores de la teoría de los sistemas dinámicos y de las matemáticas de la complejidad que se desarrollarían varias décadas después. En su momento, Poincaré alude anticipadamente a una especie de impredecibilidad, casi tan acusada como la que el meteorólogo Eduard Lorenz describiría en los años sesenta con el denominado efecto mariposa (James Gleick). La conclusión de Poincaré de que "la ciencia no puede alcanzar las cosas en sí, sino solamente las relaciones entre las cosas" y que "fuera de esas relaciones, no existe una realidad cognoscible" (Janis Mink), podría considerarse una de las claves de comprensión, no sólo de las emergentes investigaciones científicas, sino también de los nuevos conceptos que subyacen en el arte de toda una época.

Tanto en la ciencia como en el arte, el caos ha sido considerado, más que una idea o teoría, un método de trabajo, una aproximación al patrón de la vida y fuente de procesos creativos. De hecho, el azar y la aleatoriedad se convierten en elementos constitutivos de la práctica artística, sea en el arte abstracto o en el arte de la acción. Según apunta el pintor Antonio Saura en sus notas acerca del espacio y de los gestos, "en el expresionismo abstracto, bien sea figurativo o no, las formas o los esquemas estructurales previos son destrozados para ser luego nuevamente organizados en un complejo rítmico, obedeciendo a una geometría orgánica, inconsciente, que pretende la unificación de todo el torrente del cuadro (en su flujo y reflujo) en una sola pulsación biológica." (Simón Marchán). Saura explica sus cuadros a partir de una nueva "estructuración matemático-biológica que fluye como un río orgánico continuo", regido por las turbulencias, vórtices y remolinos de las estructuras dinámicas y fluidas de la imagen.

La actitud de ruptura, innovación de conceptos y experimentación con nuevos materiales y tecnologías que caracterizan la vanguardia artística de principios del siglo XX, siguen evolucionando durante su segunda parte. No obstante, podemos observar un significativo matiz diferenciador entre ambos períodos. La vanguardia centra su investigación plástica y visual en la redefinición del espacio, tanto físico, como político, social y cultural. "Las aperturas y los límites, las perforaciones y las superficies móviles llevan la periferia al centro y desplazan el centro hacia afuera. Una fluctuación constante hacia los costados y hacia arriba, radiante, multilateral, anuncia que el hombre se ha posesionado –hasta donde se lo permiten su capacidad y sus concepciones humanas– del imponderable, invisible y, sin embargo, omnipresente espacio." (László Moholy-Nagy).

En cambio, el gran reto del arte de la segunda parte del siglo XX consiste no sólo en abordar las nuevas percepciones del espacio. Antes bien, trata de acercarse a las emergentes apreciaciones del tiempo, entendido como materia prima de la construcción y expresión plástica y visual. El tiempo comienza a ocupar una posición crucial en todo intento de construir un puente entre los campos de la experiencia y las dimensiones físicas del mundo material. La teoría de sistemas, la relatividad, la mecánica cuántica y la cibernética, subyacen en el tránsito del arte del objeto al arte del proceso.

Por otra parte, una nueva relación entre mensajero (cuerpo/materia) y mensaje (signo/información) caracteriza la emergente cultura audiovisual del arte electrónico a partir de los años 60. "Cuando se crea una película, se tiñen los productos químicos con la naturaleza que atraviesa la lente. Pero, en la televisión, no existe una relación directa entre la realidad y la imagen, sino únicamente un sistema de codificación. Así que entramos en el tiempo", explica Nam June Paik (Edith Decker) con relación a la imagen electrónica. De hecho, la cámara de vídeo codifica la imagen grabada en valores abstractos que se vuelven a descodificar en el momento de su proyección. Durante este proceso de abstracción, la imagen videográfica se independiza del input original y se convierte en una imagen estructurada en el tiempo. "Mientras la luz es la base de la vida material, el tiempo es la sustancia inmaterial indispensable, dentro de la cual fluye toda la existencia. (...) Pero el elemento tiempo es también una materia que podemos cargar, modular y programar en su fluir", apunta el matemático y pionero de la creación infográfica, Michael Noll, en 1967 (Simón Marchán).

Esta modulación del tiempo, entendida como programación, se convierte en la base estructural de las nuevas manifestaciones artísticas de las últimas décadas. El interés del artista ya no se centra tan sólo en la construcción de formas, volúmenes y objetos sino en los procesos intrínsecos a su creación, en las arquitecturas de lo viviente y en los códigos de formación y crecimiento de los sistemas vivos. El referente ya no es la superficie del mundo natural y material, sino la base estructural y funcional de su evolución. Tal es el caso de la obra de Yoichiro Kawaguchi y Karl Sims: dos de los artistas pioneros en la simulación de partículas o la aplicación de algoritmos de evolución artificial y de procesos autoorganizativos a la creación infográfica, en los años 70 y 80.









Yoichiro Kawaguchi





Durante los años 90, estos sistemas generativos de la imagen se convierten en estructuras abiertas a la interacción entre la obra y el espectador/usuario de la misma. Con ello, tal y como afirma el artista Golan Lewin, el arte se está convirtiendo cada vez más en un sistema generador de procesos evolutivos. La obra se concibe a partir de la creación de software y sistemas operativos específicamente desarrollados por el autor. Las imágenes surgen y evolucionan a través de la participación e interacción del usuario con el sistema. Tal es el caso de la instalación de Realidad Virtual de Agueda Simó. Ésta se inspira en conceptos matemáticos como los atractores (estados estables en sistemas dinámicos) y la geometría fractal, a partir de los cuales va generando micromundos orgánicos e inmersivos que se transforman y evolucionan visual y sonoramente con la intervención del usuario.









Golan Lewin












Golan Lewin




Hans Diebner y Sven Sahle proponen la simulación de una red neuronal que permite experimentar la alteración y transformación de su patrón global, a través de los estímulos externos generados por la presencia del público.









Hans Diebner




Por otra parte, el colectivo Transnational Temps propone innovadores mapas de navegación transversal e hipertextual por un mundo de ideas, conceptos y datos, cuyas relaciones se revelan en una constelación de variables interconectadas; sistemas abiertos y evolutivos planteados también por la obra del colectivo Uru.

El objetivo de este tipo de propuestas no es sólo el de generar nuevos procesos estéticos y formales, sino también plantear un análisis crítico de la construcción de realidad. Y es que, tal y como apunta Peter Weibel, "el objetivo de la construcción social del arte es la participación en la construcción social de realidad."

La referencia de lo real está profundamente influenciada por el flujo mediático. La pantalla se ha hecho mundo, invade los espacios públicos y privados, arrastrando en su corriente las riquezas y las miserias de un mundo interconectado. En las instalaciones de Rafael Lozano-Hemmer, Christa Sommerer, Laurent Mignonneau y Roberto López Gulliver, Donatella Landi o Sachiko Kodama y Minako Takeno se visualiza como este flujo mediático y comunicacional incide en nuestra percepción y nos conecta con este espacio efímero e inmaterial del no-lugar informacional.









Christa Sommerer












Sachiko Kodama





Los flujos se corresponden asimismo con los paisajes interiores del cuerpo humano. Tanto la obra de Dominic Buttimore como la de Daniel Canogar plantean una inmersión vertiginosa hacia el interior de nuestro cuerpo donde, como dice Canogar, "surge un orden del profundo caos que albergamos en nuestro organismo, donde descubrimos que la complejidad del cosmos está en nuestro interior."

La correspondencia entre los flujos interiores y el mundo exterior subyace también en la acción de Circo Interior Bruto. Este colectivo aborda la problemática de las contaminaciones y epidemias, de una existencia frágil y borrosa sobre una balsa flotando a la deriva, en un mar de incertidumbres. "Hace días que no oteamos el horizonte en busca de tierra firme. ¿Qué le puede importar un trozo de tierra firme a alguien que ya no distingue entre sus límites y su entorno, alguien que está en un continuo proceso de devenir otro? Nuestro futuro sólo existe en tanto que especulación."

No cabe duda que atravesamos momentos de turbulencia e incertidumbre donde las fronteras se disuelven, los asideros se tambalean y nos invade el vértigo del límite, de lo desconocido. Los modelos deterministas y mecanicistas con los que intentamos conducirnos resultan insuficientes para abarcar esta nueva situación contemporánea. Los diferentes campos del conocimiento y las diversas disciplinas han realizado un esfuerzo ingente por construir y proteger las fronteras de su propio bunker. Así, han determinado su territorio excluyendo todo lo que consideran ajeno, distorsionando con ello su propia percepción y afectando a sus protagonistas con el olvido. Es como si una rama amnésica se olvidara del árbol que la sustenta y la conforma. Una situación que constituye un excelente caldo de cultivo para la proliferación de actitudes de confrontación, exclusión y hostilidad.

No obstante, la navegación por estos territorios de la incertidumbre constituye un desafío para todos los que deciden participar en un proceso cultural y evolutivo que propicia la transdisciplinariedad. Un término que evoca un estado intermedio, fluido e ingrávido que encuentra un fértil caldo de cultivo en el ciberespacio. Tratar este estado como una etiqueta más, sería como aniquilar su potencial. Sólo desde su ingravidez puede ejercer esa función trans, catalizadora y dinamizadora de las sustancias informacionales que gravitan en los límites de los campos disciplinarios convencionales; en esas zonas alejadas del equilibrio donde, como señala Ilya Prigogine, suceden las cosas. Por ello, la transdisciplinariedad no es una categoría. Contiene un significado dinámico que las atraviesa. Implica una nueva actitud. Refleja un estado emergente y complejo que se resiste a ser explicado tan sólo a partir de la suma de las partes. Sugiere una perspectiva abierta y polifónica, dinámica y evolutiva. Un estar entre las cosas que "no designa una relación localizable que va de la una a la otra y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que arrastra a la una y a la otra, arroyo sin principio ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad en el medio" (Deleuze y Guattari).

En este nuevo contexto, la denominada globalización actúa como un amplificador de tensiones y los medios de comunicación adquieren un enorme protagonismo. El encuentro de los nuevos medios globales con las fuerzas generadas por la acción de miles de organizaciones de todo el mundo, escapa a los marcos de referencia convencionales. Una situación imprevisible que alberga un espacio para la creatividad social. De hecho, la sociedad civil global reacciona como un organismo múltiple y heterogéneo. Dinamiza la sinergia entre individuos y colectivos que entienden la crisis como una oportunidad de crear un nuevo espacio de convivencia y prosperidad "distinta" y sostenible; un cambio de actitud que produce nuevas formas de disidencia activa y participativa, frente a una invasión mercantilista que tiende a cosificar y transformar en mercancía todo lo que toca –sean seres, ideas, sentimientos o emociones. Se resiste a aceptar el papel de mera consumidora/espectadora pasiva de un modelo de realidad unidimensional, totalizador e insolidario que tiende a ocupar todo el espacio.

De hecho, desde mediados de los 90, la nueva cultura de la red se ha ido articulando a través de múltiples iniciativas y proyectos. En el primer Encuentro Europeo del Medialab Madrid, dirigido por Technologies To The People, algunos de los protagonistas más señalados de Amsterdam, Barcelona, Berlín, Bruselas y Londres exponen sus experiencias y conocimientos relacionados con los diversos procesos autoorganizativos de esta nueva cultura de la red. En este contexto, tanto Inke Arns como Eric Kluitenberg coinciden en la organicidad e implícita fragilidad del sistema de la red. Y es que, al igual que en la microbiología, puede observarse que estos sistemas autoorganizativos siguen las pautas de un proceso evolutivo, que suele adquirir una masa crítica a partir de la cual se diseminan y reestructuran en nuevas configuraciones. De hecho, "recientes investigaciones apuntan a que las redes de moléculas de una célula, de especies en un ecosistema y de personas en un grupo social pueden estar tejidas con el mismo telar matemático que Internet y la World Wide Web." (George Johnson).

A este respeto, cabe señalar la referencia de Lynn Margulis a que "la formación de nuevas entidades compuestas a través de la simbiosis de organismos anteriormente independientes ha sido la fuerza evolutiva más poderosa e importante (...). La vida no conquistó el globo con combates sino con alianzas." Pero todo ello, sin lugar a dudas, requiere audacia e imaginación,"no como fuente de engaño e ilusión, sino como una capacidad de percibir lo que uno no conoce, de intuir lo que no se puede comprender, de ser más de lo que puedes saber" (William Irwin Thompson).

Es bien sabido que en los momentos de crisis aguda, en las situaciones límite, se desencadenan mecanismos que traspasan el ámbito de lo racional. Se abren fisuras por donde fluye una pulsión atávica, vital y creativa que, canalizada por la intuición, es capaz de guiarse a través de la niebla espesa de la incertidumbre. Las instituciones y agentes culturales, museos y espacios expositivos de arte y cultura contemporánea tienen el reto de orientarse y navegar en este nuevo contexto.

En su conjunto, presenciamos un emergente escenario exploratorio y tentativo donde se difuminan las definiciones y funciones de comisarios, artistas, agentes culturales, instituciones, público y/o usuario, en la consecución de nuevas propuestas capaces de sintonizar y transmitir la pulsión del presente. De hecho, estos grupos heterogéneos de investigación –artistas, científicos, técnicos y pensadores– colaboran y se comportan como los enzimas –catalizadores de los procesos celulares–, con el fin de metabolizar conceptos e ideas, imágenes y sonidos, emociones y sentimientos, con los cuales esbozar nuevas cartografías.

Se trata de propuestas que, en muchos casos, desbordan y amplían el contexto y concepto convencional de arte. El anhelo de comprensión y entendimiento requiere un talante experimental. Éste propicia la interacción de procesos y disciplinas y, en el caso de ser certera, provoca una especie de sincronicidad reveladora.

Los nuevos mapas espaciotemporales de los flujos migratorios de personas, animales o de la cantidad de basura no reciclable en determinadas zonas geográficas  o las cartografías oscilantes y variables que generan los flujos urbanos, tal y como sugiere la obra interactiva de Ursula Damm, plantean una realidad marcada por paisajes múltiples, superpuestos y complementarios. Una nueva percepción a la que alude también la obra de Eugenia Balcells.

Estos nuevos escenarios del arte actual tienden a la horizontalidad, son de carácter ubicuo y plural, abierto y dialógico. Su dinámica desborda cualquier marco previo. Una situación que recuerda a la sopa primordial, en la que las primeras moléculas comenzaron a autorreplicarse y cooperar, comportándose como conjuntos creativos, dando origen a la vida. En aquel océano primigenio, el error era, como hoy, el motor de la evolución. Asumir el error implica el reto de lo experimental: descubrir y desarrollar nuevas destrezas para zambullirse y navegar por las dinámicas fluidas de la incertidumbre. Uno de los mayores retos de la nueva sociedad red.

Internet está creciendo, como si fuese un gigantesco cerebro autoevolucionador.
Miles de servidores que dan servicio (vaga la redundancia) a cientos de millones de computadores y móviles, videos, imágenes, datos y programas que recorren las redes de comunicación por las líneas teléfonicas, el cable óptico, por satélite o por el aire.
Programas que corren en red  local, y millones de personas que convierten Internet en el mayor centro de conocimiento y memoria que ha existido en el mundo.
¿Qué nos falta para poder decir que Internet está realmente vivo, y aprenda, y mejore, y se adapte?.... Pues un objetivo, algo que impulse estos miles de nodos, millones de "células" y de conexiones hacia un objetivo.
Tú eres parte de ello, felicidades.
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